No se como lo haría, engarzaría las fotos sueltas, que quedan en la casa dando vueltas juntos a los escritos y dibujos que me situarían.
Así armé el árbol, pero debo reconocer que fue con la ayuda incondicional de ellas, las mismas que estuvieron aquí y que conocieron a todos.
Robel, fue quien me acercó, las dedicatorias anteriores, donde estaban las fotos de mis ancestros y así agregarlas al libro.
Fueron ellas, que viendo la soledad de este corazón lastimado, me autorizaron a contar la historia completa, con todos sus personajes.
El tiempo pasó de prisa y los años se me vinieron encima, pero yo estaba contenta de servir a las hadas que me dieron desde un principio un lugar en sus vidas, que hasta hoy sigo disfrutando. Nunca más estuve sola. Pensar que durante años les prohibieron revelar misterios, secretos, costumbres y anécdotas de ellas a mis antepasados.
Pero una noche de corro en plena primavera, Robel trajo la noticia que el ELEMENTAL MAYOR me concedió el permiso para divulgar historias contenidas en el famoso libro, para eso las hadas escritoras, que se lo habían llevado hacía tiempo, lo trajeron. Estaba algo más restaurado, ya que los años lo habían maltratado un poco.
-Hoy obtuve el permiso para que cuentes nuestras historias,
Para que digas como somos y que hemos vivido – Dijo Robel – No queremos fama deseamos conservar nuestra tradición y que todos sepan algo mas de nosotros. Los seres humanos han perdido tanto sus creencias que ya o quedan corazones puros para vernos. Puedes contar y transcribir las historias de este libro, hacerlas populares y que nuestros duendes recobren respeto entre los hombres. Pero cuidado, el libro, nunca debe salir de la cabaña, ni nadie debe verlo jamás.
Entonces fue allí cuando me puse a trabajar en el, a escribir cuanto podía. Sigo pensando que no soy ni seré escritora pero puedo contar tod0o lo que veo de forma simple, con palabras sencillas que todos entiendan y eso es lo que hice y hago…
Muchas poesías no fueron modificadas por la transcripción de esta mujer solitaria, por ello encontrareis distintas letras ya que las hadas escritoras quisieron conservar su identidad.
Por supuesto pusieron sus condiciones, donde las dudas o preguntas de mi parte, no tenían lugar alguno.
No puedo revelar donde esta la cabaña original fue por eso que me mude pero dentro de las inmediaciones. Por las noches, ellas me avisan cuando van y yo asisto a sus anécdotas y a sus corros.
Para poder vivir mejor las leyendas, me hacen soñar y me transportan a su mundo, luego me dejan en la casita de troncos, como alguna vez las oí llamar a la cabaña, que paso a ser para mí, la casa de verano. Tampoco puedo hablar de sus rostros, no es valorable para ellas una cara por mas bella que sea. Existen hadas bonitas y son las peores, llevan consigo el peor de los males que es la fealdad del alma.
Ellas se consideran sencillas, simples y no bellas, por eso por eso pueden compartir el dolor de los humanos.
Me prohibieron hacer de este libro una industria de explotación. La fortuna más grande y verdadera la tengo en mis días, poder estar con ellas es mi riqueza mas grande. Porque gracias a ellas recuperé mis fuerzas, cambiando mi postura ante la vida y me lance a vivir un mundo desconocido, como decía mamá sin miedos, solo con precaución y prudencia.
Me pidieron que lleve de pueblo en pueblo esta historia, sin negar su existencia.
Claro, con el tiempo armamos el árbol de la vida de las hadas, ellas también tienen el suyo.
Aquí les dejo este libro para que lo lean y no dejen nunca de creer en la maravilla que un hada, puede hacer en el interior de nuestra vida.
Desde entonces…Estoy aquí.
Solo hay que creer…
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