
No soy diferente aquí o allá, soy igual en todas partes. Sólo las musas son diferentes. Ellas dominan el arte de la escritura, son ellas las que me llevan o me traen en personalidades diferentes para volcar la escritura.
Ser una mujer perdida en el tiempo requiere de un personaje pragmático y muy especifico. Los términos del habla exigen un estudio del idioma y una armonía de la frase puesta.
Pero ser un hada es una palpitación del alma y una reflexión permanente de cada cosa que se hace y se ve. Es la evaluación insoluble de cada hecho que gira en nuestro entorno. Vivir con una de ellas requiere de una conducta serena y pulida durante toda una vida. En un primer momento es saber que están allí para luego olvidarse sin cometer un atropello que las ofenda o que las espante de un susto. Ser o tener un hada en la vida es una historia inconmensurable. Revela de alguna manera el interior de cada persona. Es una fibra que flota en un torrente de sangre tibia fluyendo siempre sin parar. Es ver en el otro los ojos de la necesidad de ser escuchado y poder percibir su silencio y su tristeza. Es intercambiar la magia de un ser volcando en el otro la calma que no tiene. Así de esta forma podría seguir haciendo comparaciones de que se siente ser un hada o tener una en casa.
Deben saber que no por eso es más hacedera la vida.
Dentro de las páginas de este libro, hay un sin fin de silencios, recetas, no mágicas. Intrigas sin resolver, amores vividos y amores perdidos, leyendas concluidas y cumplidas. Vida por sobre todo vida.
Ser una mujer perdida en el tiempo requiere de un personaje pragmático y muy especifico. Los términos del habla exigen un estudio del idioma y una armonía de la frase puesta.
Pero ser un hada es una palpitación del alma y una reflexión permanente de cada cosa que se hace y se ve. Es la evaluación insoluble de cada hecho que gira en nuestro entorno. Vivir con una de ellas requiere de una conducta serena y pulida durante toda una vida. En un primer momento es saber que están allí para luego olvidarse sin cometer un atropello que las ofenda o que las espante de un susto. Ser o tener un hada en la vida es una historia inconmensurable. Revela de alguna manera el interior de cada persona. Es una fibra que flota en un torrente de sangre tibia fluyendo siempre sin parar. Es ver en el otro los ojos de la necesidad de ser escuchado y poder percibir su silencio y su tristeza. Es intercambiar la magia de un ser volcando en el otro la calma que no tiene. Así de esta forma podría seguir haciendo comparaciones de que se siente ser un hada o tener una en casa.
Deben saber que no por eso es más hacedera la vida.
Dentro de las páginas de este libro, hay un sin fin de silencios, recetas, no mágicas. Intrigas sin resolver, amores vividos y amores perdidos, leyendas concluidas y cumplidas. Vida por sobre todo vida.

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